Buga (Val.), 08 de enero de 2013.- Los verdes cañaduzales que abundan en el Valle del Cauca han servido para hacer de esta región el principal productor de azúcar y sus derivados en el país, lo que le ha llevado a ganarse el remoquete de Departamento Dulce de Colombia, título que también se ha visto reflejado en la producción de confites, un sector en el que también es líder a nivel nacional.
Además de contar en su territorio con las más importantes fábricas de dulces de Colombia, el Valle del Cauca es el principal exportador de confites hacia el mundo, con más de 146 millones de dólares en ventas al exterior para agosto de 2012, el 9,8% del total de las exportaciones del departamento.
Por esta razón, y con la participación del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, el Centro Agropecuario de Buga del SENA Regional Valle del Cauca y varias empresas del sector, se instaló la Mesa Sectorial de la Confitería y se dieron los primeros pasos para lo que será la Escuela de Confitería para el Suroccidente Colombiano, la cual tendrá como sede a la Ciudad Señora.
Al respecto, el Ministro de Comercio, Industria y Turismo, Sergio Díaz-Granados, resaltó la importancia de esta iniciativa y destacó que “Con la creación de la Mesa se podrán generar nuevos empleos en el Valle del Cauca, mediante el fortalecimiento del sector de la confitería, que el año pasado exportó 330 millones de dólares y es considerado de clase mundial por sus perspectivas de crecimiento tanto en exportaciones como en productividad y generación de puestos de trabajo”.
Por su parte, durante el acto de instalación de la Mesa, Leonardo Tafur Calderón, subdirector del Centro Agropecuario de Buga, manifestó: “Para nosotros es muy satisfactorio ver el compromiso de los industriales y del Gobierno Nacional, ya que lo que sigue es una tarea muy ardua que debe fortalecer la Mesa y por ende este sector de clase mundial. Esto nos llevará a cumplir con el sueño de tener la primera escuela de confitería del suroccidente colombiano”.
Para la creación del centro de formación especializado en confitería, el cual implementará los nuevos programas de formación que se acuerden desde la Mesa Sectorial, se contará con un presupuesto de 1.700 millones de pesos aportados por el Gobierno Nacional y el SENA. La escuela estará funcionando hacia finales de 2013, en las instalaciones del Centro Agropecuario de Buga.
“El gran reto es que aprendamos a trabajar como sector, dejar a un lado los individualismos y que, a través de esta Mesa Sectorial, las empresas trabajemos unidas por el bien y el crecimiento del sector”, expresó Ricardo Mejía Escobar, director de Investigación y Desarrollo Comercial de Comestibles Aldor S.A.
Las Mesas Sectoriales son un sistema creado por el SENA, con la participación de gremios y empresarios, cuyo objetivo de definir las áreas prioritarias de atención, elaborar normas de competencia laboral y mejorar la gestión del talento humano en las empresas, a partir de procesos de certificación del desempeño.
Los asistentes a la instalación de la Mesa, entre los que se encontraban delegados de reconocidas empresas e instituciones como Cadbury Adams, Colombina, Nacional de Chocolates, Industrias del Maíz, Dulces del Valle, Aldor, Sucromiles, Confitecol, Silesia, Manjar Blanco Navideño, Súper de Alimentos, Dulces La Americana y Universidad del Valle firmaron un acta de compromiso con la cual se espera lograr que las necesidades en materia de formación de capital humano que tiene el sector, sean correspondidas por los programas de formación que ofrece el SENA.
“Para nosotros es clave la formación de las personas que hacen parte del mundo confitero. Necesitamos personal íntegro, innovador y con las competencias requeridas para trabajar en este sector, de ahí la importancia y la necesidad de contar con esta escuela de confitería en el Valle del Cauca”, comentó John Jairo Lenis Tigreros, director de Desarrollo e Innovación para el Negocio de Confitería de Colombina S.A.
La acción conjunta de empresarios, instituciones educativas, gubernamentales y el SENA permitirá incrementar los niveles de productividad y competitividad de las empresas y su talento humano, ratificando a la confitería como uno de los sectores de clase mundial en la economía del país.
